sábado, 4 de junio de 2016

Por qué he decidido ser director

Como muchos ya sabéis, a partir del uno de julio, si no sucede nada extraordinario, asumiré la dirección de mi centro, un CEIP de doble línea en Borriana, Castellón. Tras quince años en el centro, desde septiembre de 2001, la jubilación del actual director me abre la puerta a una responsabilidad directiva. En mi caso, una comisión mixta valoró el proyecto que presenté y fui seleccionado, a la espera del nombramiento en el diario oficial, que se producirá antes del 1 de julio.
Ya hemos hablado aquí de la tarea directiva (de hecho, fue el primer artículo que escribí, en 2012) y de la manera de elegir directores. En mi opinión, se ha buscado una semiprofesionalización encubierta a partir de las opciones que en ese sentido daba la LOE de 2006, con renovación automática tras una evaluación por parte de la administración educativa, y que la LOMCE mantiene. En mi centro, el director que se jubila ha estado en el cargo desde 1997, y sólo su jubilación ha dado opción de cambio. Dejaremos para otro día la valoración que se puede hacer de su prolongado mandato, porque hoy quería hablar de otra cuestión.
La dirección de centros educativos es una tarea compleja, nadie lo discute. Además, se ha burocratizado hasta límites difícilmente soportables: el papeleo ocupa mucho tiempo, bien de manera tradicional o a través de las distintas plataformas informáticas (Itaca, Séneca...) que las administraciones autonómicas han puesto en marcha. Además, las relaciones con padres y compañeros docentes son fuente de conflicto, al confluir distintas visiones, prioridades y necesidades que, inevitablemente, chocan en ocasiones. Lidiar con esas aspiraciones y reivindicaciones no es tarea menor, sin duda. Y además, la organización del centro, la atención a recursos como el comedor escolar o el transporte, si hay, suponen un ejercicio continuo de gestión diaria. Sin embargo, no debe de ser tan agotador cuando muchos directores se mantienen, mandato tras mandato, en el cargo; tal vez la perspectiva de volver al aula, a la tutoría, a la rutina de clases, unidades, controles... no sea demasiado halagüeña. O tal vez el cargo crea una cierta adicción. No lo sé, nunca he sido director.
Entrada del CEIP J. Iturbi, mi cole. 
En mi caso, doy el paso a la dirección porque quiero cambiar -para mejor, espero- la situación actual de mi centro. Podría haber optado por no hacer nada, no presentar proyecto ni optar al cargo, sabiendo que, salvo sorpresa mayúscula, no habría otro candidato o candidata a la dirección. Esperar a que la inspección nombrara un director por un año y, en ese caso, ofrecerme "por responsabilidad". Pero no, creo que la auténtica responsabilidad es la que he aceptado: promover un proyecto de cambio que pueda conseguir la adhesión mayoritaria del claustro, para que las prioridades del centro pasen por la atención adecuada al alumnado, y que sea esta atención el motivo último -y primero- de lo que se hace.
Cambiar las prioridades en la organización: casi nada. En mi proyecto hay tres líneas maestras, que enumero a continuación:

1. La mejora de la lectura, tanto a nivel de aula como de centro. Coordinar la didáctica de la lectura, conseguir que los esfuerzos sean coherentes, llegar a un consenso metodológico de primero a sexto. Además, favorecer todo lo posible la lectura libre, con las bibliotecas de aula y con dos bibliotecas escolares. Hay que reconsiderar el papel del plan lector, para que deje de ser un papel y pase a ser una realidad.
2. La atención a la diversidad del alumnado, promoviendo medidas para ampliar el horario escolar para alumnos con dificultades a la hora de hacer deberes. Además, estableceremos un programa de compensatoria, que incomprensiblemente no tenemos todavía, a pesar de las características del alumnado. Y favoreceremos la participación de los alumnos en la vida del centro a través de la asamblea de representantes para tratar los problemas y necesidades que tienen nuestros niños y niñas.
3. La educación medioambiental, a través de la regla de las tres R: reducir, reutilizar, reciclar. Ya tenemos iniciativas en las aulas en ese sentido, y queremos generalizarlas al conjunto del centro.

Podría añadir muchas más medidas de las que hemos incluido en el proyecto. Pero sobre todo, está la voluntad de que el centro funcione en coherencia con lo dicho anteriormente: que los alumnos y sus familias estén bien atendidos, que sean, para variar, lo primero. Seguiremos informando.


12 comentarios:

  1. ¡Mucha suerte en esta nueva andadura!
    Saludos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias,ilusión y ganas no me faltan. Y un proyecto coherente tampoco... Intentaremos aplicarlo.

      Eliminar
  2. Hola Salva y enhorabuena por tu decisión.
    Sin embargo, después de leer las líneas maestras de tu proyecto, me he quedado un poco chafado. Con tu formación y tus ideas, el proyecto me parece correcto, un paso más sobre lo que se hace, pero podría ser más ambicioso.
    Pero, claro, desconozco la realidad de tu colegio y soy consciente de que, en la enseñanza pública, cualquier pequeña cosa que consiga romper la tradición y la inercia es un paso de gigante.

    Saludos y estoy a tu disposición para lo que necesites. Cuentas con todo mi apoyo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario y por tu franqueza. Entiendo tu crítica sobre el proyecto, pero es más un problema de espacio en el blog; no quería hacer un artículo muy largo. La novedad, en mi centro, es que habrá unas líneas maestras explícitas que tienen que ver con la pedagogía: hasta ahora se privilegiaba el bienestar de (algunos) maestros y del equipo directivo. Introducir racionalidad y justicia en las decisiones ya es mucho, tras casi veinte años de dirección burocrática, no preocupada por las cuestiones pedagógicas. Tengo el proyecto redactado en catalán, puedo compartirlo contigo si quieres. Un saludo.

      Eliminar
    2. Conozco de primera mano la dificultad y la cantidad de esfuerzo y de pasión que se necesita para movilizar un claustro y poner en marcha un proyecto educativo que se salga de lo convencional. Mi esposa es Jefe de Estudios de un colegio público de la sierra de Madrid y ahora, después de 10 años, ella y su directora, que se jubila, dejan un colegio que funciona en manos del equipo directivo que las sucederá.
      Han tenido que hacer muchas cosas, dinamizando en todo momento, arriesgándose, convenciendo. Pero ahora hay comunidades de aprendizaje, alumnos mayores que tutorizan la lectura de los más pequeños, aprendizaje por proyectos, talleres en los que se mezclan las edades y los profesores, ABN, técnicas de aprendizaje cooperativo, estrategias de resolución de conflictos… Pero sobre todo hay una comunidad de alumnos, profesores, padres y personal no docente que está contenta de formar parte de un colectivo.
      Perdona la visceralidad de mi anterior comentario; pero es porque intuyo tu enorme potencial como docente y lo que contabas se me quedó un poco corto. Pero lo que importa no es lo que se pone en un papel sino la dedicación, la entrega, lo que se hace el día a día. Con esos pequeños gestos es con los que se construyen los colegios. Después viene la pedagogía.
      Un abrazo y espero que tengas un buen equipo directivo.

      Eliminar
  3. Muchas felicidades por diferentes motivos: Primero por ser valiente, segundo por ser realista de las dificultades que esto contrae y tercero por querer ser motor de un cambio.
    Mucha suerte en este nuevo camino y nos seguimos leyendo en las redes.

    ResponderEliminar
  4. Muchas gracias, Joan. Es una tarea ilusionante, sin duda; de otro modo, no vale la pena dar el paso adelante. Ir más allá de una gestión gerencialista, promover la innovación y la atención más adecuada a nuestro alumnado, son objetivos que motivan. Seguiremos informando...

    ResponderEliminar
  5. Felicidades y a por ello!! Seguro que conseguís buenas cosas. Permíteme un apunte con todos mis respetos. En ese plan lector contar también con Infantil que somos los grandes olvidados. Buen verano

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias : )) Este año, la secretaria de mi equipo, que es de infantil, va a hacer animación lectora en la biblioteca que instalaremos en la planta baja, para infantil y primeros cursos de primaria. Uno de mis objetivos es incorporar con normalidad a infantil en el conjunto del centro. Soy director de todo, no sólo de primaria (aunque esa sea la maldita costumbre por aquí). Saludos y a ver si coincidimos en alguna actividad.

      Eliminar
    2. jooo que guay, y no te has planteado dar alguna charlita por los coles para que cojan ejemplo. te deseo toooda la suerte del mundo y seguro que lo harás genial. Y si no coincidimos en ninguna actividad, deberíamos hacer otra quedad de esas de la EOI jejej buen verano DIRECTOR

      Eliminar
  6. Me siento identificado con muchas de tus preocupaciones, diagnósticos y motivaciones para asumir este reto que compartimos en distintos niveles pero bajo el mismo sistema complejo. Ojalá podamos llevar a cabo un poquito de lo que llevamos en las cabezas y en el ánimo. Un abrazo solidario y suerte.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por los ánimos, Toni, que son los que te deseo a ti también. En tu caso, más nivel de complejidad con horarios y problemas, porque, como decía la serie, "los problemas crecen". En mi cole, el desafío es poner primero la pedagogía, y después todo lo demás. Mi termómetro será la oposición de quien nada quiere que cambie: si se oponen, vamos bien...

      Eliminar

El aula: lugar vivido... ¿Espacio pensado?

El curso pasado se jubiló un compañero de centro, tras casi veinte años en nuestra escuela. Como ocurre tantas veces, pasó esos años en un ...